viernes, junio 10, 2011

OLLANTA, ¿EL FLAUTISTA DE HAMELIN?




Al parecer Ollanta Humala, sino es mejor mago que David Copperfield, tiene todas las artes del embrujo para atraer (mejor no digo ratas, pues no lo son) a ciertos grupos, como las tiene el Flautista de Hamelin.

Si no, ¿cómo explicar el cambio de 180º de todos los empresarios de la Confiep, con su presidente Humberto Speziani a la cabeza?

¿Son los mismos que, hasta hace pocos días y tras haber tenido una reunión previa hace cerca de un mes con el hoy Presidente electo, lo miraban con el mismo asco con el que algunos miran a un perro sarnoso?

¿Es acaso que Humala tiene una suerte de varita mágica que al agitarla a su conveniencia hace comer de su mano a sus más encarnizados opositores?. La verdad no lo creo.

Yo creo que lo que tiene Humala ahora es el poder del poder, (valga la redundancia), y hasta  pudiera llegar a pensar que los empresarios ahora quieren usar la técnica a la que Humala tanto se refirió en su campaña, (la del Jiu-jitsu) es decir, utilizar la fuerza del contrincante en favor propio.

Pero eso es sólo una peregrina idea mía, pues la realidad demuestra y ha venido demostrando durante muchas décadas que, por más que piteen y hagan berrinches contra un candidato, una vez que este gana y está en el poder , al toque saltan los chupamedias, lamepatas y huelepedos , con muy honrosas excepciones, para pasar de ser opositores a ser una especie de "chicheñó" , y no me estoy refiriendo sólo al sector empresarial sino también a los medios de comunicación, si no, comparen los titulares de los diarios de antes y después de las elecciones, ahora un poco más y ponen de titular algo así como "San Humala, el nuevo presidente electo". Pero ese ya es otro cuento, pues los medios "si se portan bien" reciben publicidad estatal que si sacamos la cuenta , descontando muertos y heridos, es un cojonal de billete y casi ningún  medio se arriesgaría a perder esa "mamadera".

Bueno, mejor los dejo por ahora para ir corriendo a ponerme mis tapa oídos y esconderme dentro del wáter, pues estoy escuchando a lo lejos un sonido, que para mi horror, suena más a botas de soldados que a una flauta.